La violinista, quien nos recuerda a la jóven
Anne-Sophie Mutter, no sólo físicamente,
inspiró a la audiencia con su sentimental
forma de tocar al tiempo que subrayó su
reputación como un “talento excepcional”
(Octubre 2006, General-Anzeiger Bonn)
“Una mirada a la profundidad y a grandes coherencias: […] Martina Trumpp domina lo espectacular y lo convierte en el estándar que otros deben alcanzar. […] no es una niña que toca violin, es uno de los talentos del siglo”
(Marzo 2007, Fränkische Landeszeitung)